Noia, villa medieval
Noia, a solo siete kilómetros, es una villa medieval que conserva el trazado y el carácter de su pasado, con mercado los jueves y domingos e iglesias notables como San Martiño o Santa María a Nova.
Pasea sin prisa por sus calles de piedra y prueba sus famosas empanadas: un buen plan para una mañana tranquila a un paso de la casa.
Muros, pueblo marinero
Muros, a media hora, está considerado el pueblo marinero mejor conservado de Galicia: soportales de piedra frente al mar y casas de pescadores apiñadas junto al puerto.
El sabor de la vida marinera está en cada rincón, en la lonja, en las terrazas del paseo y en los atardeceres sobre la ría.